Cada cuánto tiempo es recomendable cambiar de almohada.

¿Qué sucede cuando conservamos una almohada por más de un año? 

Las almohadas con el paso del tiempo se van convirtiendo en un cultivo de bacterias, hongos y ácaros provenientes del polvo. A pesar de que uno lave constantemente sus fundas, existe el dato que después de 3 meses de uso, el 40% de tu almohada es un cúmulo de sudor, grasa corporal, saliva, caspa, piel muerta, maquillaje, etc.  

Las consecuencias de esto pueden no ser visibles a corto plazo, con el tiempo el sistema inmunológico se debilita, desencadenando cuadros de alergias, dermatitis, acné, conjuntivitis, ataques de asma, gripes constantes, irritación a la garganta, entre otros.

Por lo tanto, ¿cada cuánto tiempo se debe cambiar una almohada?

Según los especialistas, las mejores almohadas son de gel y ergonómicas, las cuales deben cambiarse, como máximo, cada dos años. Sin embargo, si posees una almohada convencional, lo recomendable será reemplazarla de acuerdo al uso que le des:

  • En el caso de niños y adultos mayores, debe reemplazarse cada cuatro meses.
  • Para adultos que poseen un buen sistema inmunológico, se deben reemplazar por lo menos dos veces al año.
  • Para personas que sufren de asma, rinitis, sinusitis, entre otros, lo más recomendable es cambiarlo como máximo cada 3 meses.

Otra opción para notar si necesitas un cambio de almohada, es haciéndote las siguientes preguntas:

  • Si es de plumas, ¿tienes que sacudirla constantemente para que se quede esponjosa?
  • Si es de espuma, ¿tiene deformidades o bultos?
  • Si es de látex, ¿desprende un olor desagradable?
  • Cuando la doblas por la mitad ¿permanece doblada?

Si después de estos datos aún consideras que tu almohada está buenas condiciones, sólo tienes que lavarla. A continuación te dejamos los pasos a seguir para un lavado correcto y de mejor calidad:

  1. Retira la funda de la almohada y forros adicionales. Deben lavarse por separado del cuerpo de la almohada, sobre todo si son de relleno sintético o plumas. 
  2. Ya sea en tu lavadora o a mano, deberás utilizar agua caliente, ya que los ácaros y gérmenes mueren a temperaturas elevadas, entre 70° y 80°.
  3. Agrega cloro o un poco de lavaplatos, además del detergente para eliminar la grasa y piel muerta. 
  4. Revisa si no haya ningún rastro de espuma en el último enjuague de la almohada, y finalmente déjala secar si es posible con el sistema de la lavadora. 

Por último, no olvides planchar las fundas de las almohadas para reducir la aparición de los ácaros, además de ventilar y sacudir diariamente tu habitación.

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