Contar con un colchón cómodo y con buen soporte es la base de un buen descanso. Pero, ¿cada cuánto tiempo hay que cambiarlo? En un hotel, esta decisión se complica porque quien decide no es quien duerme sobre el colchón cada noche.
La limpieza es un buen punto de partida: un colchón de hotel debe estar siempre en condiciones óptimas. Algunos organismos que pueden habitar un colchón mal mantenido —desde chinches hasta ácaros— afectan directamente la salud de tus huéspedes.
El uso es otro factor clave. Si el supervisor detecta hundimientos o deformaciones, es momento de cambiarlo, sin importar cuánto tiempo lleve en uso. Ningún huésped debería dormir en un colchón que ya no ofrece soporte real.
La respuesta corta es: depende de las prácticas de tu hotel. Un colchón que se voltea, rota y protege con regularidad puede durar varios años; uno sin ese cuidado necesita cambiarse con más frecuencia. Sea cual sea el nivel de tu hotel, lo mejor que puedes ofrecer a tus huéspedes es un colchón limpio y cómodo.